Muchas veces, al pasar por una situación difícil, solemos pensar que es el final de todo, que nunca más nos levantaremos o que las oportunidades que tenemos se han agotado; sin embargo, hay muy pocas situaciones en esta vida que no tienen solución. Lo que suele pasar es que al estar en medio de un gran dilema, nos cegamos y somos incapaces de reconocer que siempre habrá una salida, o cuando menos, podemos desandar el camino recorrido.
Generalmente, después de una gran tormenta, viene la paz y no sólo eso, sino que también esa paz suele venir acompañada de un arco iris que podremos divisar en el cielo, cual promesa de que siempre habrá una solución a la mayoría de los pesares de nuestra alma y como un símbolo eterno de que es posible sonreír aunque mucho esté perdido... Lo cierto es que siempre podemos empezar de nuevo, sólo tenemos que poner nuestro empeño si es lo que realmente queremos.






